martes, 17 de julio de 2012

Tensiones y conflictos de la teología en su historia de Adolfo GALEANO ATEHORTÚA (Recensión n. 1)



Por: José Luis Alvarado Guevara

GALEANO ATEHORTÚA, Adolfo, Tensiones y conflictos de la Teología en su historia, San Pablo, Bogotá (Colombia) 2008.
316 páginas.
ISBN: 9789586073646.

Adolfo Galeano Atehortúa, es Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma, también es profesor de teología en varias facultades e instituciones de teología en Colombia y Estados Unidos de América. Ha publicado seis libros y más de cincuenta artículos en distintas revistas de teología; entre sus publicaciones destacan: El Concepto de reforma en la iglesia según Y. Congar, La situación humana a la luz del evangelio (1997, 1999, tres tomos) y La universidad franciscana, evangelización y posmodernidad (2004).
El libro desarrolla una descripción de la transición histórica de las distintas corrientes de pensamiento teológico, sus principales exponentes, sus principios básicos, sus enfrentamientos y tensiones. Según el autor no pretende que sea una historia completa de la teología, sino un esfuerzo por mostrar algunas de las tensiones y conflictos que a través del tiempo han afrontado las principales corrientes teológicas, explica además, las dificultades y el fracaso de la modernidad en su propósito de secularizar al esjaton cristiano.
Al abordar la teología ortodoxa expresa que se fundamenta especialmente en la tradición y en los padres, perdiendo el carácter misionero, al preservar la verdad cristiana del desgaste y de las distorsiones históricas, encerrándose dentro de sí misma Por ello la teología ortodoxa es principalmente litúrgica, transmite las verdades de la fe mediante los servicios litúrgicos y a través del uso de iconos como objetos religiosos; es un cristianismo vuelto hacia el mañana que vendrá con el Reino de Dios.
Luego al referirse a la teología católica occidental- latina, define que es más cristocéntrica que teocéntrica, además de responder a una liturgia práctica que integra la contemplación, la adoración del misterio con la escucha de la Palabra y pues afirma fuertemente el filioque. A esta teología pertenecen la cultura occidental, la medieval, renacentista, barroca y latinoamericana. De manera particular se aborda las corrientes teológicas: la agustiniana y la tomista.  La primera con una profundidad asombrosa en el misterio de Dios y de Cristo, y en la realidad antropológica e histórica.  La segunda de orientación mas teocéntrica que cristológica le da una firmeza conceptual, lógica, racional y objetiva. Afirma también que las congregaciones que han cultivado la teología católica son: el agustinismo franciscano, el tomismo dominicano y la corriente jesuítica del tomismo.
El autor hace énfasis en el fracaso del modernismo, cuando contrapone al Dios cristiano con la diosa Razón o la Diosa Naturaleza, en la búsqueda de una teoría que haga comprensible el misterio del mundo y donde la razón es reemplazada por el placer y la voluntad, donde no importa si algo es verdadero, lo importante es que me gusta. Esta situación obliga a una nueva transición, a un nuevo fenómeno cultural conocido como la postmodernidad, que valora la diversidad, la cultura, el desorden entre otros. No obstante las diferentes corrientes, el modernismo entra en crisis y agoniza, mientras que el cristianismo sigue adelante.
En el análisis de la teología protestante, el autor la define como intelectualista y especulativa, debido a que los Misterios del Cristianismo se adoran a través de la liturgia, es un Cristo pensado en el discurso de la palabra predicada y que el conocimiento de Dios se encuentran en el Cristo crucificado, de lo cual toda teología es sabiduría de la cruz.
Arribando a la Teología en América Latina explica se desarrollo sobre la base de dos orientaciones antropológicas que no son contradictorias, sino dialécticamente complementarias: El histórico escatológico y la de Salamanca. La primera, de fondo agustiniano, mira el futuro desde el punto de vista del dinamismo histórico cristiano que proclama la revelación, es decir del Misterio de Dios en la historia, en el amor, la misericordia y la salvación. La segunda, de fondo tomista-vitoriano y jesuítica, mira el presente de la sociedad expresado a través de la razón y el orden natural (orden y justicia con trasfondo metafísico), ve al hombre como ser racional capaz de realizar el bien, lo que produce agitación de la historia. Sin embargo, ninguna de las dos ha logrado crear el modelo de sociedad que proponen, puesto que no es tarea teológica construir el orden político, económico o social, es religioso, es espiritual. Producto de estas corrientes surgen la escolástica barroca decadente, la neo escolástica, la teología progresista europea, la Nouvelle Theologie y la Teología de la liberación, que al igual que las anteriores, enfrentan tensiones por la perspectiva terrenal o espiritual que desarrollan, de lo que se concluye que las corrientes teológicas de la modernidad en general, fueron desarrolladas bajo la perspectiva terrenal y no espiritual, lo que indica que como corrientes materialistas son temporales, entran en crisis y desaparecen, las únicas corrientes que se mantiene a través del tiempo son las que se desarrollan a través del complejo y rico patrimonio del evangelio del misterio de Dios y su hijo, es decir menos ideológicas y mas espirituales.
La lectura de este libro me ha resultado de mucho provecho, pues como estudiante de teología y neófito en estos conocimientos, me resultó muy fructífero leer en una forma ordenada los orígenes y desarrollos de las diferentes corrientes teológicas a través de la historia, a partir del nuevo testamento. La lectura es bastante clara y comprensible, aunque que en algunas ocasiones tenía que volver a leer y buscar el significado de algunas frases que por no ser del idioma español, era necesario buscar el significado en otras fuentes de información.
Además el libro plantea los principales representantes de las diversas corrientes teológicas, así como sus principios básicos o fundamentales. Además me permite tener una visión de las distintas tensiones y divergencias surgidas por las distintas concepciones teológicas, las cuales reafirman que el mundo humano es una constante lucha hegemónica de status, poder y aparentes verdades, de las cuales la Iglesia en general no ha sido la excepción ; es decir que el hombre y en este caso las corrientes teológicas, no buscan mejorar su relación con Dios a través del estudio profundo de su misterio, sino estudiar a Dios, como objeto de estudio o de comportamiento, lo cual desde mi humilde punto de vista es imposible, es como querer enseñarle a Dios a ser Dios.
Finalmente, que el desarrollo de las corrientes teológicas surgidas en el mundo cristiano se ha desarrollado por etapas y según el escenario histórico- ambiental de la época, lo cual indica que las ideas cristianas no deben seguir corrientes ideológicas, mucho menos ser transformadas por ellas. La iglesia existe para evangelizar, para cumplir la tarea esencial de enriquecer el espíritu, de conocer y acercarse a Dios, como señor y creador de todo lo visible y lo invisible.

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