viernes, 7 de diciembre de 2012

INFORMACIÓN ESPECÍFICA DEL DOCTORADO

DOCUMENTOS REQUERIDOS PARA FORMAR PARTE DEL DOCTORADO EN TEOLOGÍA

I. EN LA ADMINISTRACIÓN ACADÉMICA (El día que se hace la matrícula)


  1. Copia de DUI y NIT.
  2. Curriculum Vitae.
  3. Título original (para confrontar) y dejar copia.
  4. Certificado de notas del grado académico que posee (original y copia).
  5. Registro de auténtica de título y notas (original y copia).
  6. Dos fotografías tamaño carné.
  7. Ficha de inscripción.

II. AL DIRECTOR DEL PROGRAMA DE DOCTORADO (En acuerdo con el Director del Programa)

  1. Ficha académica (según formato).
  2. Una fotocopia de cada uno de los títulos universitarios obtenidos.
  3. Dos recomendaciones de personas que hayan sido sus profesores o que conozcan su desempeño académico.
  4. Lista de las publicaciones: principalmente artículos de revistas y libros (puede adjuntar textos originales o fotocopias, también puede hacerlo en formato digital).
  5. Ensayo debidamente redactado.
  6. Certificación de comprensión de lectura de un segundo idioma: inglés, francés, alemán, italiano, portugués. Si no tiene dominio de un segundo idioma deberá estudiarlo mientras cursa los seminarios de doctorado y someterse luego a una verificación de comprensión de lectura.

jueves, 6 de diciembre de 2012

INFORMACIÓN BÁSICA DEL DOCTORADO

GENERALIDADES DEL DOCTORADO

Modalidad:            Semipresencial.
Fecha de inicio:     Martes, 16 de julio de 2013.
Ofrece:                  15 plazas.
Destinatarios:     Graduados con Licenciatura en Teología o en otras especialidades. Títulos equivalentes a la licenciatura, obtenidos en el extranjero y reconocidos legalmente en el país. También se dirige a personas dedicadas a la pedagogía de la fe y a la enseñanza religiosa escolar.
Director:             Pbro. Dr. Juan Vicente Chopin.
Correo:                juan.chopin@udb.edu.sv.
Teléfono:             (503) 2527-2318.


OBJETIVOS


General

El Doctorado en Teología busca que los profesionales inscritos al Programa adquieran un alto grado de competencias investigativas. Los estudios del doctorado están orientados al dominio de un método de investigación, que produzca resultados originales y progresivos aun no afrontados por ningún otro autor en el ámbito teológico.

Específicos

ü  Formar docentes e investigadores de alto nivel en la disciplina teológica y en otras áreas afines desde el horizonte de la teología latinoamericana.
ü  Favorecer proyectos de investigación que integren coherentemente las ciencias relacionadas con el texto (historia de las tradiciones, historia de las formas, arqueología, lenguas, exégesis, tradiciones y doctrinas), como las ciencias relacionadas con el contexto.
ü  Propiciar proyectos de investigación centrados en objetivos y fundamentados en la interdisciplinariedad teórica y aplicada entre los varios campos del saber y las diversas disciplinas específicas.
ü  Aportar al cambio y a la transformación social, humana y cristiana desde la raíz de lo académico y de lo curricular, aspectos específicos de la academia teológica.
ü  Desarrollar un pensamiento teológico, crítico, vigoroso y comprometido con los problemas sociales que afectan a nuestra sociedad.
ü  Dar un aporte científico a la construcción de un proceso pastoral y evangelizador más acorde con la realidad histórica.
ü  Contribuir al rescate de los valores espirituales y religiosos propios de la cultura latinoamericana.


CARACTERÍSTICAS DEL DOCTORADO

Desde el punto de vista del método el Doctorado en Teología privilegia cuatro áreas:
1.    Metodología de la investigación.
2.    Histórico-antropológica.
3.    Exégesis bíblica.
4.    Teología sistemática y pastoral.

En términos operativos, el Doctorado se ofrece en una modalidad semipresencial. Cada curso y seminario cuenta con un especialista, con título de doctor, que orienta a los estudiantes con encuentros presenciales programados.

Cada curso, además, dispone de un espacio virtual en el servidor web de la Vicerrectoría de Estudios de Postgrado para agilizar y viabilizar los contenidos y los ejercicios metodológicos.

Según las líneas de investigación que escojan los estudiantes del Doctorado, se invitará docentes extranjeros para actualizar el debate teológico. Sin embargo, el programa prioriza la teología contextual en vistas a la creación de un pensamiento teológico original, fiel a las raíces culturales latinoamericanas.

El programa se fortalece con un intercambio permanente de docentes procedentes de la red de universidades católicas salesianas.


COMPENCIAS A LOGRAR

En el plano personal, el profesional de la teología ostenta madurez humana, libre y con mentalidad abierta a la realidad, que le permita mantenerse en diálogo y tolerancia con los distintos ámbitos del saber humano, evitando así visiones mutiladas de la realidad y de la historia.

Además, se inspira en valores humanos con una profunda conciencia ética de respeto por la dignidad de la persona.

En el plano cognitivo, el profesional de la teología tiene una visión de conjunto de la realidad y de las partes que componen su complejidad.
Comprende que el conocimiento no es unívoco, sino plural, lo cual exige apertura al trabajo científico, colaborativo e interdisciplinar.

En el plano productivo, el especialista de la teología sabe formular un proyecto de investigación basado en el método teológico.

Es capaz de hacer estudios de campo en modo interdisciplinar, en colaboración con otras disciplinas del saber científico.

Logra transmitir, por medio de la docencia, los principios fundamentales que rigen el método teológico de investigación y los resultados de sus investigaciones.

Integra coherentemente los principios teóricos de la teología con una praxis pastoral (eclesial) y social, en vistas a obtener resultados pertinentes en el ejercicio de la investigación.


PERFIL DE EGRESO

El Doctor en Teología es un profesional dedicado a la investigación. El resultado de sus investigaciones constituye el insumo principal para el ejercicio de la docencia universitaria, para las publicaciones de nivel científico y para el debate teológico-pastoral. Puede desempeñarse como docente universitario y es capaz de elaborar proyectos y programas de investigación teológica. Sabe articular programas de formación superior para agentes de la pastoral de comunidades cristianas. Es capaz de elaborar textos didácticos para la educación teológica universitaria, para la educación religiosa escolar y para los procesos de educación en la fe.

PLAN DE ESTUDIOS
CICLO 01
·         Teología y ciencias humanas.
·         Método Teológico.
·         Seminario de investigación I.

CICLO 02
·         Metodología exegética.
·         Debate cristológico actual.
·         Seminario de investigación II.

CICLO 03
·         Estado actual de la eclesiología.
·         Cristología contextual: Asia, África, América Latina.
·         Seminario de investigación III.

CICLO 04
·         Teología contemporánea.
·         Teología latinoamericana actual.
·         Seminario de investigación IV.

CICLO 05
·         Seminario de Graduación I.

CICLO 06
·         Seminario de Graduación II.

TRABAJO FINAL
·         Redacción de Tesis.

martes, 17 de julio de 2012

Repensar el mal. De la ponerología a la teodicea de Andrés TORRES QUEIRUGA (Recensión)



Por: Julio Rafael Gutiérrez

TORRES QUEIRUGA, Andrés, Repensar el mal. De la ponerología a la teodicea, Editorial Trotta, Madrid, 2011.
376 páginas.
ISBN: 978-84-9879-194-5

Andrés Torres Queiruga, autor de más de una docena de libros, es Doctor en Filosofía y Teología, profesor de Teología Fundamental en el Instituto Teológico Compostelano y de Filosofía de la Religión en la Universidad de Santiago. Su preocupación fundamental es repensar la fe, actualizando su comprensión, de tal manera que sea posible recuperar hoy la experiencia cristiana originaria.
El propósito fundamental del libro es mostrar que hoy es posible, legítimo y necesario fundar críticamente una teodicea, desde presupuestos actuales (p. 22); su punto de partida es el dilema de Epicuro (p. 16),y el desarrollo del texto es un diálogo con las diferentes respuestas que se han dado a los desafíos planteados por dicho dilema, tanto en el ámbito creyente como en el no creyente, y que se resumen en las dos posturas siguientes: o Dios no puede contra el mal o no es bueno porque lo permite.
El desarrollo del texto es como sigue: en la época medieval, el dilema no representó ningún problema: «aceptar el mal era tan obvio como actitud personal y resultaba tan plausible socio-culturalmente, que el dilema no se concebía como cuestionamiento de la fe en Dios» (p. 159). El problema surgió en la Modernidad, con la instauración de la autonomía de la razón y el descubrimiento del mundo y su intrínseca causalidad. Ya no fue fácil conciliar la fe en un Dios omnipotente y bondadoso y la existencia del mal: «El ateísmo sería a todas luces el resultado más coherente; y, de hecho, esa es la consecuencia que ha sacado una buena parte de la cultura moderna» (p. 158). Y no fue fácil la conciliación porque los argumentos esgrimidos, a favor o en contra de Dios, no lograron diferenciar los planos del discurso: se seguía pre-suponiendo la idea del Dios interventor, del período anterior, pero se reivindicaba la autonomía del mundo. La conclusión lógica fue la dificultad de aceptar la fe en Dios.
Si el mal se consideró la prueba más contundente de la inexistencia de Dios, también se puede considerar un camino para llegar a Él. El mal no es asunto de Dios, sino de los seres humanos: «la raíz última, la definitiva condición de posibilidad del mal está en la finitud» (p. 108), finitud del mundo y del ser humano. Precisamente por eso es una posibilidad real para el encuentro con la Trascendencia. Solamente que, en su consideración como tal, hay que respetar las reglas de todo análisis metodológico, su rigurosidad y su profundidad, y cumplir con aspectos elementales como el diálogo respetuoso y la escucha atenta, en contra de posturas dogmáticas y apologéticas. En esto consisten la ponerología y la pisteodicea.
El libro comienza con una extensa introducción al debate heredado por el enigma del Epicuro, que sirve al lector para ambientarse en el tema. Incluye la presentación de nacimiento de la «teodicea» en la Modernidad, con el diálogo Leibniz-Bayle. En este momento, el autor presenta su tesis central, que luego la recordará constantemente, con el fin de que el lector no se pierda en los debates que sostiene con sus interlocutores, entre ellos San Pablo, Santo Tomás, E. Kant, M. Heidegger y K. Rahner, quienes se han dedicado también a «re-pensar» el mal.
La parte principal del libro son los capítulos dedicados a la ponerología, la pisteo-dicea y la teodicea. La ponerología es el análisis del mal en su nuda realidad, con el fin de presentarlo de forma clara y distinta, siguiendo el análisis fenomenológico; el objetivo de este análisis es mostrar cómo la presencia de pre-juicios en cualquier discurso, sin su debida consideración, puede llevar a conclusiones nefastas, como la creencia en la posibilidad de un mundo sin mal. La pisteodicea es el intento legítimo de todo ser humano de querer entender el mal, siempre y cuando lo haga con honradez intelectual; en estos intentos caben las explicaciones teológicas, filosóficas y científicas, las ateas y las creyentes, las cristianas y las no cristianas. Finalmente, la teodicea es la respuesta cristiana desde la fe en Dios, que con su lógica específica afronta los desafíos del inevitable mal en el mundo, en diálogo y colaboración con otras disciplinas. Resuelve las contradicciones mostrando las trampas (pre-juicios) subyacentes de los argumentos clásicos y ubicándolos en su justo lugar.
El título es coherente con el texto del libro, pues éste es un re-planteamiento, amplio y bien fundamentado, acerca del mal. El constante recordatorio de la tesis central, lejos de parecer repetitivo, como sospecha el autor, es un recurso pedagógico muy útil para mantener al lector siempre ubicado en la lectura. Su amplia bibliografía le da una gran riqueza, sin embargo es lo que lo hace un texto para iniciados.

Tensiones y conflictos de la teología en su historia de Adolfo GALEANO ATEHORTÚA (Recensión n. 2)


Por: Mauricio Campos Huezo


GALEANO Adolf, Tensiones y conflictos de la Teología en su historia, San Pablo, Medellín 2008.
316 pp.
ISBN: 958-607-364-5

Fray Martin Adolfo Galeano Atehortúa, catedrático teólogo suramericano, firma sus escritos como Adolfo GALEANO, Licenciado en Filosofía de la Universidad San Buenaventura (Colombia), Licenciado y Doctor en Teología de la Universidad Gregoriana (Roma), ocupa altos cargos de dirección universitaria en Colombia y profesor visitante en el exterior de importantes Seminarios. Otros libros escritos: El concepto de reforma según Y. Congar. Una eclesiología precursora del Vaticano II, Bogotá 1991; La situación humana a la luz del Evangelio. Guías homiléticas, San Pablo, Bogotá 1997; La situación humana a la luz del Evangelio, San Pablo, Bogotá 1998; La situación humana a la luz del Evangelio, San Pablo, Bogotá 1999 y La Universidad Franciscana. Evangelización y Postmodernidad, Medellín2004.
El autor lo guía en un viaje de historia atomizada de más de 2000 años, desde c.a. 185-254 teología ortodoxa oriental, San Atanasio de Alejandría, teología antioquena, bizantina y rusa, como la antesala de la teología católica occidental-latina, con San Agustín (354-430) y Santo Tomas de Aquino (1225-1274),teología franciscana y jesuita. La modernidad, con la escuela de Tubinga, La Nouvelle Théologie, post Vaticano II, la teología católica norteamericana, anglicana y evangélica, la neo-ortodoxia o teología de la crisis de Karl Barth (1886-1968) y su Epístola a los Romanos (1919), criticando a los liberales como un recuento de experiencias religiosas humanas, apoyándose en la Escritura y en la Fe de la Iglesia, Fides Quarens Intellectum.
Con este primer viaje, lo invita a incursionar a América Latina, con la primera evangelización de América (Siglo XVI), identificando “dos orientaciones complementarias: la histórico-escatológica de los franciscanos, agustiniana en su fondo, y la de Salamanca, tomista-vitoriana y jesuítica” (p.137), como producto de la influencia de la teología barroca, neo-escolástica, Nouvelle Théologie y progresista europea. La década de los 60s, del Vaticano II, La Humanae vitae, la Populorum progressio, con la teología latinoamericana de la liberación.
Así nos prepara para centrarnos en Colombia, país testigo del desarrollo del pensamiento teológico de GALEANO, allí su riqueza testimonial, identificando 5 etapas de la teología in situ: la primera evangelización; la Colonia; antes y durante la Independencia; la neo-escolástica de finales del siglo XIX a mediados del siglo XX y la última etapa, con el Concilio Vaticano II y Medellín (1968).
El centro de discusión de este libro, es que no existe una corriente propia de teología latinoamericana, al contrario se encuentra en crisis, y toma como método, la experiencia Colombiana, país muy influenciado por la teología barroca hispana de Santo Tomas (teología tomística de Salamanca), caracterizándose de un choque violento entre la  modernidad liberal -de la filosofía francesa anticristiana- y el cristianismo, una teología en defensa del orden social imperante. Allí la tensión con la teología jesuítica, que “el poder temporal no viene directamente de Dios sino de la voluntad popular” (p.235).
Al Corpus theologicum colombianum dice el autor, le falta aportes de la teología agustiniana-franciscana: sentido de la historia, lo escatológico y sentido del mal y del pecado. Sin embargo reconoce esfuerzos de hacer teología en Colombia, pero al final se vuelve ideología, como el pensamiento sociopolítico del ex sacerdote Camilo Torres (1966).
El libro de Galeano, podría enriquecerse con la mediación de los sacerdotes, mártires y santos en la teología cristiana: Rutilio GRANDE (1977), Ignacio ELLACURÍA (1989), Monseñor Arnulfo ROMERO (1980), que en sus escritos y homilías están los presupuestos de una teología latinoamericana, pero el autor metodológicamente evita incursionarse a la década de los 70s y 80s, invitando al lectora una segunda parte de la teología cristiana latinoamericana que se encuentra en crisis, donde la experiencia centroamericana juega un papel importante en los siguientes años, con una muerte violenta de sus principales autores y con repercusión en el debate escolástico de la teología en Latinoamérica. Segunda parte difícil de escribir para un sacerdote que enseña teología, que no puede obviar los escritos de Jon SOBRINO y obviar evitar el retiro del nihil obstat de sus obras (2007).
Lo valioso de este libro teológico de GALEANO, es que ubica al lector en un contexto pragmático, histórico, bibliográfico, la discusión de la modernidad y la teología cristiana latinoamericana, teniendo como experiencia Colombia, que con Medellín (1968), fue un cambio de lo neo-escolástico y la escolástica tomista barroca heredada de la época colonial, y su herencia en la conferencia de Puebla (1979). Estos hechos reflejan lo convulsivo de la sociedad colombiana en los 60s, con la proliferación de movimientos guerrilleros, que incluso hoy en día se encuentran algunos vigentes y el pensamiento del sacerdote Camilo Torres, sigue siendo un tema en el debate teológico e  ideología.
En el fondo propone un método para identificar las diferentes categorías y rol de la iglesia y sus miembros en la teología cristiana en otras latitudes de Latinoamérica y como responden a la modernidad.

La Iglesia de los mártires. Una lectura latinoamericana desde El Salvador y Guatemala (1977-1998) de Juan Vicente CHOPIN PORTILLO (Recensión)


Por: Fernando Alfredo Rivas

CHOPIN PORTILLO, Juan Vicente, La Iglesia de los mártires. Una lectura Latinoamericana desde El Salvador y Guatemala (1977-1998), Universidad Don Bosco, San Salvador, 2010. pp. 193.
El tratado teológico La Iglesia de los mártires del Dr. Chopin está desarrollado en tres capítulos que forman parte de su tesis doctoral discutida en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, en el año 2008, bajo la dirección del Profesor G. Colzani y que representa una lectura eclesial del martirio en el siglo XX que comprende a Latinoamérica y concretamente a El Salvador y Guatemala, en el período que va de 1977 a 1998.
Los tres capítulos a los que me refiero son:
  1. El siglo XX, siglo de mártires: el martirio en América latina
Este capítulo representa el contexto histórico en el cual el teólogo hace sus valoraciones, es de fundamental importancia puesto que viene centrado en cuatro acontecimientos martiriales: el martirio del P. Rutilio grande, SJ (12 de marzo de 1977); el martirio de Mons. Romero (24 de marzo de 1980), el acontecimiento martirial de los sacerdotes de la UCA (16 de noviembre de 1989) y el martirio de Mons. Juan Gerardi (26 de abril de 1998 en Guatemala). Sus fuentes principales para este primer capítulo son La Comisión de la Verdad que describe la versión (tenida como oficial) de los acontecimientos violentos en El Salvador en tiempos de guerra, también para el caso de Guatemala su fuente principal es la Conferencia Episcopal de Guatemala y la Oficina de derechos humanos de la misma.
  1. El “retorno” de los mártires a la Iglesia: del “Dios crucificado” al “Pueblo crucificado”
En este capítulo se hace un análisis de lo que significa memoria, se privilegia el concepto de memoria de J. B. Metz el cual entiende la memoria no como un simple recuerdo de acontecimientos sino como «memoria peligrosa», en cuanto pone en discusión el presente (p. 73), es de este modo que tiene sentido la memoria de los mártires sobre todo porque la misma fe cristiana está en la memoria en uno que fue «martirizado en una cruz» (p. 75). Se recupera así la centralidad del acontecimiento de la cruz como elemento fundante de la Iglesia. Así se puede hablar de la Iglesia de la misericordia o la Iglesia de los pobres que significa una Iglesia al lado de los que son privilegiados a los ojos de Cristo «los mismos pobres» en ese sentido los mártires son expresión de la Iglesia tradicional, por eso se puede hablar de Iglesia de la misericordia, Iglesia de los pobres o como dice el Dr. Chopin «La Iglesia de los mártires» el teólogo entiende el martirio no en la línea tradicional de odium fidei, sino en la modalidad de odium caritatis en el sentido de que los asesinos ya no asesinan sólo por odio a la fe sino por motivos ideológicos o por odio a las personas que defienden los derechos humanos; el ataque va orientado no a la fe, sino a su consecuencia más normal, es decir, «el ejercicio de la caridad» sentencia el teólogo. J. B. Metz, J. Moltmann y otros autores, más documentos del magisterio eclesiástico son las fuentes de las cuales se vale el Dr. Chopin para abordar este segundo capítulo.
  1. La Iglesia de los mártires. Una lectura Latinoamericana
Este es el capítulo conclusivo del tratado teológico que define a la Iglesia como Iglesia de los mártires en la línea del odium caritatis, esta es la causa de los grandes mártires del siglo XX, cuyo caso emblemático es Mons. Romero quien participa del acontecimiento martirial de la cruz de Cristo. Romero practica como obispo una pastoral de la Iglesia de la misericordia o Iglesia de los empobrecidos, lo vive de tal manera hasta dar testimonio con su muerte martirial, no porque haya estado delante de un tribunal sino por promover la liberación y consecuente promoción del empobrecido víctima del hombre injusto. La fuente principal para el abordaje de este capítulo aparte de los teólogos de la UCA y otros, son el diario y los escritos de Mons. Romero.
La Iglesia de los mártires constituye un tratado teológico-eclesial a partir del testimonio de los mártires que significa una lectura en un período histórico concreto, creo que este trabajo debe ser situado como lectura «necesaria» para cualquier persona que se esté iniciando en el estudio de la teología en general y de modo particular en la teología latinoamericana dado que aparte de que se sitúa en una historia muy nuestra es un trabajo que está muy bien documentado y abordado de modo agudo en honor a la verdad. El autor pone en debate diversas cuestiones teológicas y a la hora de hacer un señalamiento crítico lo hace sin temores amparado por la exhaustiva investigación realizada. Por lo que se invita a la lectura y profundización del mismo.